Es difícil encontrar gente objetiva, gente que sepa ser crítica. Es difícil encontrar gente que forme su opinión evaluando por sí misma cada situación. Y evaluar toda la información es imposible, no se pueden conocer todos los hechos, y por tanto es imposible tener una visión absolutamente objetiva.
Sin embargo existen otros aspectos de la vida en los que sí puedes tener acceso a casi toda la información y por tanto puedes crearte una opinión sólida. Pero aún así la gente no es objetiva, no es crítica, se deja llevar por prejuicios… A este tipo de discusiones las suelo llamar “guerras santas” porque en la mayor parte de los casos son discusiones en las que ninguna de las partes aporta argumentos de peso.
Quizá es porque la naturaleza humana se comporta de tal forma que se refugia en lo conocido. Es inercia. Y es que sentimos que nuestras opiniones las hacemos nuestras hasta el punto de que son parte de nosotros, y si alguien ataca o critica alguna de nuestras opiniones es como si nos atacara a nosotros mismos.
Pero no, hay que ser más objetivos. Debemos tener una mentalidad abierta. Deberíamos reflexionar sobre lo que pensamos y volver a evaluar nuestras posturas cada vez que recibiésemos nueva información. Hay que evaluar toda la información que nos llega y plantear todas las posibilidades.
Pero la gente se resiste. Parece que cambiar de opinión sobre algo sea traicionarse a sí mismo, traicionar a ese “yo” que en algún momento pensó de esa forma. Por eso la gente es cabezota y se resiste a cambiar sus opiniones.
Si todo el mundo fuera algo más objetivo y crítico, el mundo sería un lugar más agradable.
[Blog: Fascinación por la vida]
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