29/12/11

Yo entiendo al taxista


Pienso en todas esas mujeres perdidas, en los cambios de rumbo. La sonrisa perfecta de Ana. Los rizos de Elena. El ombligo de Marta. De no haber roto con Ana jamás hubiera conocido a Elena. Ni a Marta. Ni siquiera al hombre que ahora soy. Mis manías. Los pijamas de Elena. Las caderas de Marta. Las ganas de Ana. Pero Marta es la suma de Elena y de Ana. A partir del segundo amor todos son vicios, comparativas, collages. Mi ideal es el rostro de Ana, con los ojos de Elena, con las tetas de Marta, con la inocencia de Ana, con los orgasmos de Elena, con el sentido del humor de Marta.

Yo me amoldé a ellas y ellas, supongo, también a mí. Fui yo mismo con las tres, pero un distinto yo con cada una. El amor es soluble, polimórfico. Nadie teme perder su propia personalidad: la compartes, la regalas. Te disfrazas de esponja. Sin embargo, hay algo en mi interior que no varía: tarde o temprano acabo quemando ese amor con la chispa del siguiente. No puedo evitar querer vivir otras vidas, nuevas Beatrices, Rebecas, Paulas o estériles Estheres. No puedo evitar creer que aún no me conozco porque aún me quedan mujeres, matices, matrices, vientres por conocer.

Ahora no tengo a Ana, ni a Elena, ni a Marta. Las tres comparten sus nuevas vidas con nuevos amores únicos, todos lo son. Y las tres serán tan felices como lo fui yo con ellas, con las tres. Una felicidad distinta, no hay dos iguales.

27/12/11

La Vieja Sirena

[Laru. Playa Los Escullos. Cabo de Gata. Almería]

Si nunca despertaste en sobresalto
febril, precipitándote hacia el lado
vacío de tu lecho, tanteándolo
con manos que se obstinan vanamente
contra implacable ausencia.

Si no sentiste entonces la muerte
desgarrándote en vida y agrandando
el vacío entre tus venas inflamado,
el vano apartamiento de tus muslos,
el ansia de tu sexo.

Si no rompió tu voz ese gemido
que acuchilla la turbia madrugada...
es que en tu corazón no ardía la hoguera que llamamos amor.

En ella me consumo y es mi grito
tu nombre: a ti me abro en carne viva.
Mi piel muere en espera de la tuya,
mi sexo late con ansiosa boca
de pez en la agonía.

Y al no llegar tus labios con tu bálsamo
ni el fuego sosegante de tu lengua
mi mano se fatiga inútilmente
en estéril caricia...

Porque tan sólo tú tienes las alas
para el vuelo que mata y da la vida.

[La vieja sirena - Jose Luis Sampedro]



Vivir merece la pena dejar de existir. Sentir el deslizamiento de la sangre por las venas es el placer más sublime. Existiendo como las rocas, como el agua, como la tierra… inmortales pero deseosas de sentir el amor, el goce y el dolor. Una caricia, un beso, un atardecer, un abrazo para sentirse vivo. El banco de los delfines, el mar desde la cueva y el faro… Estremecerse de momentos inolvidables...


19/12/11

El encuentro

[Habitación en Roma]

Finalmente logran encontrar el lugar, paraíso de deleites esbozados en la sonrisa de ella, lugar de pecado y culpabilidad que se reflejan en los dulces ojos de él.

Y así, ella, tras ver esos ojos húmedos de dolor, cuasi culpables del delito más viejo del mundo no consumado, se apiada de aquella y saborea la amarga derrota de la situación.

A ella no se le humedecen las pupilas pues no se siente culpable, mas, que consuelo sin remedio que sentirse desgraciada por la oportunidad perdida, por la persona encontrada, por aquél que se sabe compatible, por aquel que se sabe "abrazable"...

Quizá todo fue producto de sus imaginaciones envalentonadas por los vapores etílicos del escenario, quizá él despertó hoy pensando su error y sopesando consecuencias, quizá ella siempre comete el error de idealizar las espinas que le van siendo clavadas, quizá simplemente todo fue producto de sus imaginaciones borrachas de soledad...

Aunque también queda la certeza de que a ella nadie le besó nunca así...
...y a él nunca le fue tan difícil como aquella noche resistirse a la manzana de Eva...

[Archivo de lo anónimo: Los pecados de R y J]

7/12/11

Hojas secas


[Laru. Olot]
-Yo les llamo bailarinas, que a golpe de viento nos muestran sus coreografías a ras de tierra o cemento...
-Yo escobas, porque barren los suspiros de una muchacha que mira al amplio horizonte y sueña y sonríe y piensa, que no se pierde lo que nunca se tuvo.

El otoño, es el funeral más bonito y más importante del mundo.

[L&P]

2/12/11

Mil amantes

Mil amantes... y cuando llego a casa vienes a revolver los pliegues de las sabanas donde te escondo y apareces al borde de la cama, en el límite donde nunca acabas de caer, al filo del olvido sin olvidarte y te instalas de nuevo maldito, en esta maldita cabeza. Entonces quiero hacer lo absurdo, que es ir contigo y en ese momento no me importa las horas que sean porque solo hay una hora, la de ahora mismo... en la que quiero ir a destrozarme contigo el corazón y a saborear el agridulce de este amor que vive en un lado, en mi lado... y lo asumo... no me quieres... y no me importa... porque en esa hora quiero sentir la felicidad que me produce destrozarme contigo el corazón.

Mil amantes, mil instantes de felicidad y cuando llego a casa vienes a revolver los últimos pliegues que le quedan a mi cama y te asomas y vuelvo a mi principio y mato con el sueño un nuevo día en el que tampoco me has echado de menos, en el que tampoco has tenido ganas de mi y aun así quiero hacer lo absurdo, que es quererte... y descubro entonces el amor menos egoísta que sentí jamás... El amar, el amar tan solo por el placer de amar... la esencia.... el sentimiento puro en su máxima potencia... lo absurdo que es quererte sin que me importe que tú me quieras.

Mil amantes... y cuando llego a casa tu sigues aquí, cada vez más difusa, cada vez con menos rostro, cada vez siendo más sombra, cada vez en un pliegue distinto de mi sabana... sin abandonarme... entonces cierro los ojos y siento tu aliento en mi nuca, como si todos los caminos fueran a Roma, como si todos los caminos me llevaran a ti.

[Lokura. Un corazón equilibrista]