Te preguntas por qué diciembre
te eligió a ti entre tanta gente
mientras te pintas los ojos para ver
si cambia el mundo.
Tiras las preguntas sobre la cama
como quien vacía un bolso en ella
y te viene a la cabeza el día en que rompisteis
y se os atravesó el destino en la garganta.
Vuelves a los mismos pensamientos una y otra vez
y vas haciendo tu lista de reproches contra el mundo.
Te gustaría volver a una región sin sobresaltos
pero la niñez es sólo una foto amarilla.
Poco a poco se va haciendo de noche,
la tarde lo va llenando todo de cuervos
y el destino no clava ningún mensaje en tu contestador.
Le das alguna calada más al fracaso,
ese cigarro inacabable,
intentas esquivar las preguntas una y otra vez,
como a un invitado
que no se da por aludido cuando acaba la fiesta
y no quiere marcharse.
Buscas el interruptor para apagar tu cabeza
y hallas refugio en una serie tonta americana.
Piensas en todo lo que le dirías
si le volvieras a tener enfrente
y te recolocas la tristeza en el pelo.
Sé que no pides consejo a nadie
porque corres el riesgo de que alguien te diga la verdad.
Vives esperando un volantazo del destino
harta de echar de menos el cuerpo al que renunciaste.
Entonces ignorabas que esto pasaría
y que echar de menos es renunciar al presente.
El día pasará y la vida seguirá,
ganarán los mismos
perderán los de siempre,
y quizá, si eres paciente,
si dejas de correr –y te perdonas–
la vida deje de ser ese autobús
que se escapa justo cuando llegabas a la parada.
Si uno piensa en la nada que lo
precedió
no puede evitar un desasosiego
que nos va cortando tajadas de
vida
no es fácil concebir dónde estarán
los insomnios, las lágrimas, los
goces,
todo eso que estuvo en nuestras
manos
y que creímos era para siempre
al fin comprendimos que la
eternidad
era una rendija entre dos
sombras
todo se va pero no siempre
vuelve
abracemos eso que tuvimos
y que acaso tenemos todavía
miro hacia atrás y poco veo,
miro hacia delante y es la niebla
admito que estoy entre dos vacíos
con prudencia marco bien las
huellas
por donde regresaré con mi
nostalgia
pondré atención porque el paisaje
es mío
y yo quiero viajar con mi paisaje.
[Entre dos vacios. M. Benedetti]
Gracias compañera de caminos, paisajes y poesía...