Hoy sigues siendo la sirena que mi espiritu reclama cada vez que vuelven a deleitarme las palabras nacidas de tu boca, sigo siendo tuyo a pesar de saber que hay tantos marineros que te buscan y que no dudarían en arrojarse al mar en su intento de atraparte sin saber que serán ellos la presa y no al revés, como creían...
Yo, mientras tanto, sigo amarrado al mástil, embelesado con tu canto, soñando con tu piel y tu perfume... hasta que un día no pueda soportar el dulce suplicio y me quite las amarras, para perderme en el océano contigo...
[Jorge Braun]

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