12/8/12

Verdad

[Laru. La Alameda. Cádiz]
¿La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad? Qué aburrido, qué aburridos los te miento, los te quiero pero te olvido, el ocio innecesario, los silencios no escogidos y los adjetivos calificativos. Qué aburridos los sitios que tienes que ver, las respuestas que tienes que dar y el me voy a dormir para descansar. Yo sueño. La chica que me señala, no sé, seguramente sea otra mancha en mi expediente. Que espero sea ya color completamente rojo y completamente negro. Negro, como todas las metáforas del miedo, como los agujeros, como a veces es el cielo. Negro, como el veneno que entra por mis venas para salvarme de no caer enferma. Rojo como todo lo que sangra, rojo como el que vive y sobrevive. Rojo y negro, como tú.

Como la carne que hay por encima de tus huesos, que se dejan notar muy por encima de la piel porque no le temen al miedo, que dan forma a lo que conforma un ser y un cuerpo que no se conforma. Curvilíneo, de ángulos cerrados y de ángulos abiertos, como la libertad, con todos los rayos del sol, como las dos medias lunas que se tocan con un principio y por un fin, convirtiéndose en una onda. Que es equilibrio, que es vida, que eres tú amor, media parte de mi vida.

Creces y emites colores fuertes que alimentan a todo un suelo, que vibran la tierra, que sólo hacen que salivar a aquellos buitres negros. Sé que eres todas las palabras y no eres ninguna.

La verdad es que eres todos los segundos de aquel minuto de todo el tiempo. Y esto quizá te parezca algo cursi, quizá algo bonito. Pero lo escrito, escrito está. Y no es nada más ni nada menos que eso. Porque caer es a veces más que nunca tocar el cielo.

¿La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad? Me obstinaré, me detendré, me caeré y me haré daño, pero seré libre. Porque la libertad está sentir cómo a pesar de todo esto, crecen siempre desde suelo, las flores amarillas, los tallos verdes y tus dos brazos.

[La Mala de la Película]

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