En cuanto empiezan las noches de verano, parece que llega el tiempo de los sueños. Las hogueras de San Juan son sólo el comienzo de unos días que requieren tiempo, calma y en los que, sencillamente, te quedarías a vivir. Todo es una tentación y nada parece obligatorio. La horizontalidad desde la que se percibe la vida, casi no cabe en una mirada acostumbrada a verlo todo en vertical y de abajo hacia arriba, como saltando, como queriendo llegar. El agua alivia el cansancio físico acumulado y el olor a flores y la brisa, sosiegan un corazón que escuece (este año más que nunca). Se visitan lugares insospechadamente perfectos, se comen muchos helados, se sonríe honestamente. Y a veces, con algo de suerte, se conocen musos que resultan ser la esencia de la vida de manera involuntaria.
El verano es el tiempo que màs horas pasamos a solas. En el que nos regalamos libros y discos a nosotros mismos. En el que esperamos el rato que haga falta a que se duerma el sol. Y en el que nos miramos a los ojos frente a un espejo, como esperando reconocemos… Y entonces nos descubrimos diciendo en alto algún nombre… Que no es el nuestro.

1 comentario:
Gran Sorpresaaa...tu blog!!!..Me encantaaaaaa (Que calladito lo tenias)...
Lo seguiré mil besinessss...Morena
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