tiempo de plantar, tiempo de arrancar la planta.
tiempo de matar, tiempo de curar,
tiempo de destruir, tiempo de construir,
tiempo de llorar, tiempo de reír,
tiempo de tirar piedras, tiempo de recoger piedras,
tiempo de abrazar, tiempo de separar,
tiempo de buscar, tiempo de perder,
tiempo de guardar, tiempo de tirar,
tiempo de rasgar, tiempo de hablar,
tiempo de amar, tiempo de odiar,
tiempo de guerra, tiempo de paz.
[Paulo Coelho - Once Minutos]
Llevo varios días oyéndome hablar del dolor, del dolor en sí y de como las personas reaccionamos ante él, no hablo del dolor físico por una vez. Durante todos estos meses el dolor me ha hecho descubirme tal y como soy, he convivido con él durante todo este tiempo y a día de hoy siento que he aprendido una gran lección, o al menos, la estoy aprendiendo. El ejemplo ha sido por supuesto la ruptura amorosa. Cuando se da este caso, las personas, que tenemos tanto miedo al dolor, a pasarlo mal, a llorar y ese largo etcétera… queremos que todo eso pase lo antes posible, queremos olvidar, queremos crucificar, queremos culpar y sobretodo, empezar de nuevo lo más rápido que se pueda, que no queremos convivir con esa sensación dolorosa mucho tiempo, por eso, porque nos duele. Como si de un portazo quisieramos cerrar esa puerta para siempre y con la firme esperanza y promesa de que si vuelve a llamar, la cerradura ya estará cambiada.
Pues yo he llegado a la conclusión de que hay que tener mucho cuidado con ese portazo, porque sin darnos cuenta, podemos romper la cerradura y dejar que esa puerta siempre quede abierta, a quien venga.
El dolor es un arma de doble filo, y muchas veces no nos damos cuenta de que podemos utilizarlo a nuestro favor, viendo las cosas desde otro punto de vista y sobretodo, analizar y valorar todas las circunstancias que se le planteen a uno, porque no hay mal que por bien no venga. “Hay ciertos sufrimientos que sólo pueden ser olvidados cuando podemos flotar sobre nuestro propio dolor”. Y esto señores, es una verdad como un templo. Y llegará el día, que llenemos esa caja de Pandora llena de recuerdos, la revisaremos sin miedo, tomaremos consciencia de cada momento vivido y de cada palabra dicha y con un suspiro del alma, la cerramos para siempre y la guardaremos en el fondo del armario.
Yo, personalmente, he aprendido mucho de mi misma, de las personas, de sus actos y sus palabras, del amor y odio, de la paz y la tranquilidad, de la conciencia y lo inconsciente, de las verdades y las mentiras, de la felicidad y la pena, de los sueños y la realidad de cada uno, de los cuentos y las princesas, de los molinos y los problemas… Ha sido y es un ejercicio muy gratificante, porque cada vez queda menos dolor y si más conocimiento. Y a día de hoy, mi puerta se la abro a quién yo quiero.
Lo que no mata te hace más fuerte. Y en realidad cuando el dolor está ahí, pensamos que tiene un límite y que no lo conseguiremos, pero eso no es verdad, porque damos un paso. Y otro. Y otro…
Supongo que ese es ”el Secreto”, ver el lado positivo hasta de lo negativo.
Y un día te descubres en el reflejo de un espejo. A tí.
[Laru 12/03/2009]
“Y eso es lo que más miedo da en la vida, cuando la pareja se rompe. Sea por lo que sea, la primera sensación que se tiene es de pánico, un miedo atroz al cambio, un miedo atroz a estar solo… pero cuando se llega a esa soledad, uno se da cuenta de que la ruptura puede llevarnos a un lugar mejor.
Hoy es el primer día del resto de mi vida. Porque desde hoy, creo que lo más importante en esta vida, es saber volar solo.

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