Un 28 de Febero más, un año más, un día más… Los años van pasando sin tí, tengo miedo de que se me borren tus recuerdos en un despiste sin vuelta reversible. El tiempo pasa demasiado rápido, o al menos eso he pensado al sumar mis dedos en busca de la última vez que nos vimos, que hablamos… que fuimos. Es curioso como los recuerdos en días señalados vienen a ti, primero como una neblina, como un recuerdo fugaz de imágenes sucesivas perdidas en el tiempo sin orden ni motivo, simplemente vienen… sin hacer ruido, poco a poco, hasta que te envuelven por completo en un día lleno de Colores y Olores.
En estos tiempos tan difíciles es cuando más he notado tu ausencia… Cuando todo está tan mal, cuando no sé ni pa dónde tirar, cuando no quiero ni hablar ni que me hablen… cómo me gustaría salir corriendo a refugiarme en tus brazos, simplemente para eso, para sentir tu abrazo y pensar que no todo está perdido. Y sé que contigo podría llorar, llorar y llorar… y cuando me cansase me cambiarías una peseta por cada lágrima, seguro que serían unas 100. Y yo, con mis 100 pesetas de lágrimas me iría la tienda de chucherías a cambiarlas por gominolas. Porque ese era tu truco de magia, convertir lo amargo en dulce.
Y si tuviera uno de esos días en los que no quiero que me hable nadie también te buscaría, porque contigo todo era fácil. Tan fácil como sentarse en un sofá y en un sillón viendo el televisor, sin más palabras ni más ruido que el sonido de nuestras risas. De tu risa, me gusta conservar ese sonido en mí, cuando te añoro, saco la caracola del bolsillo de mi pantalón y desde alguna parte llega a mi ese sonido. Tu risa.
Sé que estás cerquita, no tengo otra cosa mejor que pensar y si las hay, no me interesan ni me convencen. Prefiero seguir pensando que estás cerquita mío y que en días como hoy, en los que saldría corriendo a buscar tu abrazo… no me hace falta correr ni buscarte… Es tu recuerdo el que me abraza.
Un día como hoy, la vida quiso que nos despidiéramos con la misma complicidad que compartimos en vida, en un largo abrazo de despedida. Tengo miles de recuerdos tuyos, son los que te vuelven a dar forma y vida en mi pensamiento, los que me me vienen a mi al pensar en ti. Porque no hay más, porque esa eres tú, la que vive dentro de mi, la que fué y es. Yo digo la mujer de mi vida, que me perdonen las demás.
Ya tengo mis 100 pesetas. Ahora me voy a la tienda gominolas.
Y sonrío… el cielo está dorado.
Te querré siempre mi Reina Mora.
[Laru]

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